miércoles, 22 de junio de 2016

EISENSTEIN EN GUANAJUATO º - 2015 - PETER GREENAWAY



Greenaway es ya, decididamente, un director tufarra e indigesto, un artista, un pedorro, un tipo que en algún momento pudo haber tenido gracia con sus excesos y subrealismos pero que ha retrocedido a los niveles de un cine efectista, infantil, miraombligo y pretendidamente provocador que no hay quien se lo trague. Bueno, sí, nosotros nos tragamos la película entera porque la daban en el Cine Club de la calle de atrás (martes 31 de mayo del 2016) donde la gente estaba más o menos callada,  y porque nos apetecía volver de alguna manera a la curiosa ciudad de Guanajuato, donde estuvimos en el verano del 2003.


Ni que decir tiene que la Guanajuato de la película de Greenaway es como un montón de fotos retocadas por photoshop, pero aún con todo pudimos disfrutar de la plaza arbolada, de las calles túnel...:


... o de la entrada a alguna iglesia hispana:


Aunque lo que más sale es el Teatro Juarez...:


...cuyo hall de suelo acristalado aparece convertido en el suntuoso dormitorio donde alojan al famoso director ruso que viene a rodar metros y metros para alguna película sobre México que luego nunca se hizo.


Lo malo del hall transformado en dormitorio es que sirve de escenario para el tema central de la película, esto es, la truculenta historia de una aventura homosexual con el guía mexicano que se inventa Greenaway y que hace que nos pasemos más de tres cuartos de película ahí metidos pidiendo aire (¡o aguaaaa!)


Si la puesta en escena es indigesta, los diálogos de la aventura homosexual son como de guionista de cine español, así que corto el rollo poniendo una foto este tomate pocho inglés para no olvidarnos de él, y para no volver a ver a caer en la tentación de ver nada suyo.


Y ya de paso, y que es gratis, una foto del Eisestein verdadero para olvidar al tontito personaje inventado por Greenaway que nos tuvimos que tragar durante casi dos horas por ver Guanajuato.




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