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lunes, 16 de octubre de 2017

VENCEDORES O VENCIDOS** - 1961 - STANLEY KRAMER



Peliculón de tres horas y dos estrellas **que aún se ve sin pestañear. Tiene un arranque formidable: el del chófer alemán que lleva a juez de Nuremberg en un supercoche descapotable humillando por las calles a los desgraciados peatones o ciclistas que pululan entre las ruinas. La ambientación de la devastación urbana es demoledora. Perfecta. Por lo demás enseguida nos metemos en espacios cerrados para dejar claro que se trata de una película de género judicial, es decir, de juego y espectáculo del logos en el ambiente de una noble sala de un Palacio de Justicia, pero que trasciende el campo del crimen elemental, el crimen humano, para llegar al territorio del crimen político, el crimen ahora llamado contra  la Humanidad, en el que las responsabilidades de las personas se diluyen en el cuerpo social. Juzgando algo tan evidente y de tan amplia magnitud no se acaba de entender que en la película se gastaran tantos metros en descender a casos personales y que el juicio se prolongara ocho meses, pero al final ese es el quid de la cuestión, la clave de la Verdad en la Justicia: que es la primera infracción, no tanto a la ley como a la moral, lo que desencadena todo lo demás. Ese descenso a lo personal le viene muy bien a la película, pues rellena la estructura de los protagonistas (el juez, los abogados, el principal acusado, etc)...





...con un reparto de lujo en los secundarios, es decir, los testigos o los ambientales: Montgomery Clift, Judy Garland o Marlene Dietrich.




El nacismo es un tema de reflexión que no cesa. Una realidad a la orden del día en nuestro propio país. Y aunque las calles y pueblos de Cataluña estén cobrando reciente protagonismo en el renacimiento del término con la exhibición de tanta bandera naci-onalista (con triste eco en el resto de España, todo hay que decirlo), el mejor escenario del mundo para pensar sobre la locura colectiva es sin duda el Zeppelinfield de Nuremberg, el lugar por donde pasea el provinciano juez norteamericano: ese modesto hombre medio que una vez más encarna al héroe cinematográfico que mueve las palancas de la moral y del mundo. Ese lugar que encontramos tan abandonado cuando fuimos por primera vez a Nuremberg... (Por cierto, ahora que me acuerdo, creo que no hice reseña de la película de Leni Riefenstahl cuando la vimos entera el pasado invierno/, ayyyy, que flojera la de este año!).


Como no tenía aún puesta al etiqueta de Stanley Kramer en este blog, ahí va su foto. Volveremos pronto a él con su famosa "El mundo está loco, loco, loco".



martes, 20 de mayo de 2014

THE VERDICT * - 1982 - SIDNEY LUMET



El género judicial es un clásico del cine americano, sospecho que política o socialmente dirigido a crear una imagen de respeto la Justicia y al triunfo de la Verdad mediante un recurso, la historieta, que me parece poco respetable. Si la Verdad tiene que ver con lo guapo que es Paul Newman, lo sin escrúpulos que puede llegar a ser James Mason, o la suerte de un testigo de última hora, la Verdad se me viene abajo. Para mí la Verdad es un constructo serio que no admite sorpresas de última hora.


THE VEREDICT es interesante y quiere tener el dinamismo trepidante de NETWORK, es decir, tienen el mismo oficio cinematográfico, y sin embargo, yo a THE VEREDICT no le doy más que una* estrella spyCIN porque a mí no me venden la Justicia tan barata. Y menos, cuando se trata de convencer a un Jurado formado por vete tú a saber quien. El más divertido, el juez. Menuda pieza....


¿La chica? uy, ah sí. La historia de ligue/sexo/flirteo/traición es tan poco consistente que ya me había olvidado de Charlotte Rampling. Como si no estuviera en nómina.