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domingo, 31 de enero de 2016

TOKYO - GA ** - 1985 - WIM WENDERS



Tokyo y Japón en general, se me siguen resistiendo a un viaje. No por ello deja de interesarme esa parte del mundo donde viven los que mi amigo Jaime Allende llamaba "los marcianos de la Tierra".
La disculpa de Wenders para hacer una pintura cinematográfica de Japón es homenajear a YASUJIRO OZU, un director del cine clásico o primerizo que le asombra porque sus personajes podrían ser los padres, los amigos o los niños con los que se cruza Wenders por la calle. Me encanta la idea porque como ya he dicho aquí un montón de veces, a mí no me interesa el cine de truculencias, de acción, de sorpresas, o de gentes de mal vivir (que es el noventa por ciento del cine).


Aparte de ese interés por el cine de lo cotidiano, está la pintura urbana en la que siempre hay trenes pasando entre casas.


Frente al cine tan humano de lo próximo y la pintura del contraste urbano entre la arquitectura y el movimiento, Japón es país pródigo en frikismos de todo tipo (marcianidades, que diría Jaime).




Con ellas pasamos un buen rato y hacemos unas risas. Pero entre unas cosas y otras, y para cumplir el objetivo central de la película, Wenders planta su cámara ante las personas que trabajaron con YASUJIRO OZU y les deja hablar como es su costumbre: sin mirar a la cámara.



Fortuito o no, resulta divertido el encuentro con Werner Herzog en lo alto de un mirador de Tokio divagando sobre la naturaleza de las imágenes, su transparencia, su posibilidad de ser portadoras de la verdad.


TOKYO-GA no es cine, sino pintura cinematográfica, reflexión sobre el cine, sobre su pasado, su presente, su futuro y sus elementos de composición. Un documental que se ve con mucho agrado. Pero que como tal no puede recibir del spypcin más de dos** estrellas

miércoles, 30 de diciembre de 2015

ZUCKERBABY** - 1985 - PERCY ADLON



Teresa nos acababa de contar un par de perlas sobre los mensajes de voz en el transporte público que se resisten a automatizarse del todo. En el tren vespertino de Munich hacia el norte una voz por los altavoces deseó a los pasajeros un buen regreso a casa, y unas señoras que estaban sentadas a su lado le preguntaron al revisor si había sido él para darle las gracias por el detalle. El piloto de su último vuelo Munich - Barcelona tenía tal acento de aldeano vasco que casi movía a la risa, sobre todo porque al cambiar al inglés no se le notaba nada. Aunque lo más divertido fue que usara algún modismo coloquial como el de "vamos a llegar un pelín tarde".

Como teníamos ganas de revisar alguna de las tres grandes películas de Percy Adlon con Marianne Sägebrecht, al ver en el trailer de Zuckerbaby que el origen de ese cuento de amor que habíamos visto hace mucho, tenía que ver con los mensajes de un conductor del metro de Múnich, ni lo dudamos.


Teníamos casi olvidado a Percy Adlon. Ni en el spypnic ni aquí había aparecido hasta la fecha.La presidenta del cine club spycin recordaba que la más floja de las tres películas que habíamos visto con Marianne es la última: Rosalie goes shopping, y la mejor, Bagdag Café, que hasta la habíamos comprado en DVD. Zuckerbaby no estaba accesible en Torrent y la tuvimos que ver en 7 partes cortadas para youtube con subtítulos en inglés porque, obviamente, Teresa quería verla en alemán. Aunque nuestro inglés no da ni para leer subtítulos, como recordábamos que era una película básicamente visual, no nos importó gran cosa.


Ni que decir tiene que pasamos un rato muy agradable. Cada semana deberíamos ver un cuento de amor. Porque si hay una cosa en la que valga la pena creer, esa cosa es el amor. Un cuento bonito, claro está, porque si es un cuento idiota (como tantos) te puede hacer perder la fe. Un cuento, por supuesto, lleno de momentos tiernos, divertidos y ridículos, como por ejemplo el de las piruetas atléticas del conductor de metro sobre la silla. Como no sabía cómo era Percy Adlon, aquí va una foto suya. Se merece todo el cariño de este blog.


Y ya se imaginan donde va Marianne...

Ah! y una pequeña duda/lección de inglés, a ver si alguien me la puede resolver:


¿Qué le pregunta ahí Marianne? ¿si la tiene tiesa, o si la tiene curvada, vamos, doblada (traducción más cercana a crooked), es decir..., lo que entendemos como aprisionada por los calzoncillos...? ja ja ja. (El traductor de google siempre nos hará reír pero da una traducción que igual es la acertada ja ja ja ja ja: ¿se torció el plátano?).

Y como los cuentos siempre dejan un buen regusto allá van tres imágenes más. La fundamental:


Esta otra para la presidenta del cine club:


y esta última para mí: para recordarme que cuando el amor va en moto es aún más bonito si cabe:


martes, 20 de enero de 2015

MÄNNER* - 1985 - DORIS DORRIE



Empiezo esta nota por la directora, DORIS DORRIE (Hannover 1955) porque por lo que se puede leer de ella en la wiki ha tenido mucho éxito en Alemania (!) y su película más vista y premiada es MÄNNER de 1985 (!!). Glup. Pues en el spycin le dan una* estrella y va que chuta.


Dicen los cítricos (perdón por las naranjas y limones) que Doris ha especializado su cine en las relaciones hombre-mujer, pero si he de ser sincero, la estrella* de spycin tiene más que ver con que MÄNNER bien podría haber acabado en una relación gay. Supongo que 1985 era una fecha muy temprana para que el guión hubiera desembocado en lo que va pidiendo la propia construcción de los dos personajes principales, así que hay que conformarse con el par de giros tan simpáticos que da la historia, algunas situaciones cómicas y esa curiosa confianza entre los protagonistas que para un mediterráneo no se sostiene.




La presi del spycin se durmió unas cuantas veces pero con lo que vio creo que tiene suficiente para no ir a la recuperación. Sobre todo en materia de diálogos (de sordos), donde si no recuerdo mal también a mí me atacó la modorra. Con todo, lo peor de la peli es la música. Parece hecha por un equipo español (!). Qué cosa más elemental. Sólo de pensar en el pasado musical de Alemania da como vértigo. 

Ay se me olvidaba que parte de la estrella spypcin se la debe al gag final: ese de que los hombres roncamos en la cama para ahuyentar a las fieras salvajes y proteger así a nuestras mujeres. Muy bueno, muy bueno, ja ja ja.