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domingo, 17 de septiembre de 2023

ECHO IN THE CANYON** - 2018 - ANDREW SLATER

 


Ameno documental con el que aprendes unas cuantas cosas interesantes de la historia de la música. Lo primero, un lugar, LAUREL CANYON, el valle donde se concentraron los cantantes folk/rock de mediados de los sesenta en Los Ángeles. Merece una visita en el sPyPnic: 

ubicación en el mar urbano de LA

topografia tortuosa y suburbanización galopante


El documental lo conduce un guaperas con poses interesantes y parecido sospechoso. Al final de la peli descubrimos que es Jakob Dylan, hijo de Bob Dylan y líder de un grupo llamado THE WALLFLOWERS que hacen moderadamente bien lo de agradar al personal. Véase por ejemplo este youtube

El origen del California rock o pop o flok style se lo reparten entre THE BYRDS (grupo que he tratado de escuchar sin éxito porque que yo sepa nunca tuvieron un hit), THE BEACH BOYS (que según parece lo petaron con su álbum PET SOUNDS que habré escuchado más de una vez y del que solo recuerdo que todos los temas eran muy cortos), THE MAMA´s AND THE PAPA´s, con una superviviente MICHELLE PHILLIPS que tiene una entrada deslumbrante con su cara de muñeca


y que te invita luego a seguir sus devaneos sentimentales con las dos voces masculinas del grupo (jijiji). Qué graciosa verla en sus setenta. 

Otra cosa que nunca tuve claro fue el origen del famoso cuarteto CROSBY STILL NASH & YOUNG. Pues bien, el documental sirve también para llenar esa laguna, presentando a los BUFFALO SPRINFIELD, de los que no tenía mucha idea. 

El concurso de Beck o de Cat Power en el concierto homenaje sobre el que gira la película no es gran cosa. Jakob Dylan tiene estilillo, pero no canta un pijo, por lo que sus compañeros de escenario hacen lo posible por no eclipsarle. Beck parece un pardillo. Sobre todo si lo comparamos, por ejemplo, con su  liderazgo en las recreaciones del grupo australiano INXS (véase vídeo) junto a St Vincent y el cantante de los LIARS (creo que ese trabajo merecería una entrada del sPyPmusic). 

Pero bueno, esto fue un documental de historia de la música, que está bien montado, pasas un buen rato y aprendes cosas, pero que musicalmente no es para tirar cohetes. Casi mejor un concierto memorable de cualquiera de aquellos grupos que un picoteo pronto a olvidar. 




martes, 15 de septiembre de 2015

THE SOUL OF A MAN*** - 2003 - WIM WENDERS



Ya casi había renunciado a ver cine y me había olvidado de la existencia de este blog cuando, oh maravilla del azar, el sábado pasado encontré perdida en una carpeta igualmente perdida esta película de la serie que produjo Scorsese sobre el blues, y me han vuelto las esperanzas para las aburridas noches del siguiente invierno. Tres estrellas***, máxima nota spycin si no recuerdo mal, y montón de sugerencias musicales para trabajar en las próximas semanas.

Wenders recupera del olvido a tres ignorados cantautores de blues: BLIND WILLIE JOHNSON que grabó unas canciones a finales de los años veinte; SKIP JAMES, que grabó un buen número de canciones en 1931 para desaparecer del mundo y reaparecer fugazmente en el festival de Newport a mediados de los sesenta; y JB LENOIR, descubierto por una pareja de frikis suecos a comienzos de los sesenta y tristemente desaparecido por la falta de atención en un hospital público. Tres tipos formidables, como no podía ser de otro modo.

Wenders cose sus historias reales con recreaciones que parecen más reales que la propia realidad y coloca fragmentos de documental y de la película que hicieron aquellos frikis suecos sobre Lenoir cuando viene a cuento. Pero lo mejor de la película no es la parte documental o el convincente montaje de las reconstrucciones, sino los cover de gente actual sobre los temas de los tres músicos negros que Wenders va introduciendo después de oír las viejas grabaciones. Qué nivelazo.

Quizás todo el mundo conocía ya a SHEMEKIA COPELAND o a BECK, pero yo no. Así que le agradeceré siempre al friki alemán los grandes ratos que me va hacer pasar.


Gracias Wenders. A tu buen ojo por la arquitectura, añades ahora (bueno, siempre lo habías mostrado) un extraordinario oído por la buena música del siglo XX. La música..., una vez más, norteamericana.