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miércoles, 20 de septiembre de 2023

SHANIA TWAIN, NOT JUST A GIRL* - 2022 - Joss Crowley

 


La historia de una guapa cantante americana que salta del country al pop y de los discos a los vídeos para pasar del éxito nacional al internacional, tiene un tufo raro en estos tiempos en que el feminismo postcomunista anda transformando a las mujeres en armas de destrucción masiva. Varios de los temas más famosos de Shania me sonaban de las emisoras de radio (probablemente de Kiss FM...), pero nunca me había parado a pensar en el personaje que estaba detrás. Este documental inglés (¿inglés...?) da una buena información de la protagonista en primera persona, y como es habitual, y de un ramillete de colaboradores cercanos entre los que destaca la ausencia del ex de Shania, el tal Mutt, que la dejó por otra... ¿Einnnn? te preguntas: ¿cómo será esa otra para dejar atrás a esta "diosa de mujer"? El mejor comentario de esas "críticas" de filmaffinity dice que se echa de menos algo de cotilleo backstage. Y creo que lleva razón. Documentación aparte, al final no sé cuánto de sociología de mercado y movimiento de masas tiene la carrrera musical de Shania Twain, cuánto de historia humana y sentimental, o cuánto de tímido acercamiento al famoso "empoderamiento feminista". Por eso que no le doy las dos** estrellas spypcin como al documental de Netflix que vimos el otro día y lo dejo en una. Porque no creo que sea yo el que me ponga a investigar en semejante montaje. Veo al acabar la peli alguna de sus últimas actuaciones en Las Vegas con más de cincuenta años, cada vez más en plan diva y... más en plan sexy (!) y creo que mejor pasar página. Aunque siga teniendo una sonrisa alegre (más alegre que angelical), para eso ya teníamos a Doris Day.  


jueves, 26 de marzo de 2015

THE LAST RIDE* - 2011 - HARRY THOMASON



La carátula de la más reciente THE LAST RIDE tenía muchos laureles, iba también de country y tenía un Cadillac en la carátula, y... los Cadillac siempre nos han dado suerte.


Pero nada más empieza la película, una serie de tópicas escenas de trabajo de un empleado de taller, (quién sabe si el protagonista...) nos dieron el primer aviso. Uy, esta es peor que la del otro día...


Pasado el primer susto aparece en escena el gran cantante de country al que el empleado del taller, rápidamente reconvertido en chófer, ha de llevar a un concierto por aquellas bonitas carreteras de Norteamérica de comienzos de los cincuenta.


Que nos guste el country y sintamos curiosidad por todo lo que rodea a este tipo de música no quiere decir que seamos unos expertos. Más bien al contrario. Por las carátulas de la presentación ya sabíamos que la película estaba basada en hechos reales, pero a estas alturas de la misma aún no sabíamos que el tipo del sombrero blanco era una de las grandes leyendas del country, HANK WILLIAMS, o sea, que lo nuestro podría ser como amar el rock y no saber quien fue Elvis Presley.


Aunque la historia se atasca en el lento paseo de un hermoso Cadillac por bellos paisajes y un bis a bis entre el estupendo actor que hace de Hank Williams (no me pregunten quién es que a mí en el cine sólo me interesan las actrices) lo cierto es que como el tipo lo hace bien y nos tememos que vamos a descubrir algo grande, la película va manteniendo nuestro interés. Poco antes del final aparece una chica para el chófer... ¿no sabes quién es? me pregunta la presidente del cine club. ¡Es Penny! ¡Penny! ¡Penny! ¡la de The Big Bang Theory! ¿Qué hace una chica como tú en una gasolinera como esta del año 53? Pero hombre por dios, a quién se le ocurre poner a Penny ahí.


Poco antes de acabar, la copia nos hace unas pirulas y por poco nos quedamos sin ver que Hank Williams se muere y que el chófer se va corriendo a por Penny, pero los créditos estaban perfectos y en la lista de canciones empezamos a maravillarnos del poderío de Hank Williams. Apagado el proyector nos fuimos a la wikipedia y los youtube, nos pusimos al día, y pensé que con THE LAST RIDE iba a matar dos pájaros de un tiro (un spycin y un spymusic) y que para la siguiente semana os iba a conseguir una buena ristra de canciones de Hank.

Dicho y hecho. Ya las tenéis en la dCaja. Esta vez no he tenido que seleccionar entre ningún álbum porque todo lo suyo son recopilaciones y álbumes de lo very best, así que con uno doble tenemos para jartarnos. Yo ya he probado y lo cierto es que da gusto escucharlas al caer la noche.


Del melón de HARRY THOMASON, el director, he sabido que es muy amigo de los Clinton, que les hizo bonitas películas para sus campañas electorales o para lavar su imagen en el caso Levinsky acabando en líos de corrupción, FBI y todo eso. Un americano ejemplar, vaya. De los de una estrella* spycin para su bandera y va que chuta.

miércoles, 25 de marzo de 2015

THE THING CALLED LOVE* - 1993 - PETER BODGANOVICH



La presidente del cine club spycin se ha visto entera la primera temporada de la serie NASHVILLE porque aunque es una macarrada (eso dice ella), da gusto escuchar country. Con la misma justificación programé yo THE THING CALLED LOVE porque en su sinopsis decía que una chica de Nueva York va a Nashville a probar suerte con su guitarra y sus canciones y allí entra en dudas amorosas con dos compañeros de concurso.


Antes de que el autobús que llegue a la terminal de destino ya salen dos de los grandes templos de country en Nashville, THE BLUEBIRD CAFE y el GRANDOLE OPRY, que es como sacar la Pedrera y la Sagrada Famila cuando Woody Allen rodó no sé qué película en Barcelona. Y en cuanto la rubita de la guitarra llega al Bluebird Café, se nos enamora a la primera del guaperas RIVER PHOENIX que va de duro.


Para que haya intriga aparece otro pretendiente guapito con gran sombrero y cara de tonto


y la rubita va y se echa una amiga, Sandra Bullock, que como casi siempre hace de ella de misma y es insufrible.


Con esos mimbres ya puede sonar el mejor country del mundo, que no hay nada que hacer, pero es que ni eso: la banda sonora está hecha con flashes de temas de bar y las pruebas de los aspirantes a un contrato en el Bluebird, así que excepto ver la evolución de las tres canciones de la rubita, poco más.



"La cosa llamada amor"consiste en adivinar con quién de los dos se queda la chica, apuesta en la que no podía fallar la experta presidente del cine club. Aunque para cuando Peter Bodganovich nos lo desvela, ya estaba dormida.


Yo había hecho footing esa tarde y estaba muy cansado, así que tampoco tenía fuerzas para levantarme del sillón e irme a hacer algo mejor, pero como esa justificación me era insuficiente di en pensar que en los años noventa el country debió de estar en horas bajas y que bueno era comprobarlo. Que Peter Bodganovich ha estado casi siempre en horas bajas casi siempre, pero esa no era la cuestión.


Aparte de ver costumbrismo norteamericano, y tener noticias de los desarraigos familiares y amoroso, lo más sorprendente es comprobar que ni con estas películas tan blandengues han conseguido enterrar al country y que bien entrado el siglo XXI, la música country goza de perfecta salud. ¿Cuál es la clave? La presidente del spycin dice que es por las letras de las canciones y seguro que es verdad. En la película se le ve a la rubita todo el rato escribir canciones en un cuaderno. No se le ve ensayar con la guitarra sino escribir letras. Yo no creo que esas letras digan ninguna maravilla pero como dice la dueña del Bluebird Café la clave está luego en cantarlas con sentimiento.

No me digan que todo eso no merece una estrella* spypcin. Pues claro que sí.

domingo, 30 de marzo de 2014

TENDER MERCIES * - 1983 - BRUCE BERESFORD



Cuando ya sabes que vas a ver una película mediocre, nunca te decepciona. Un cantante country acabado y dado al alcohol aparece en un motel/gasolinera de carretera regentado por una joven viuda de Vietnam que vive con su hijo, y es allí donde ocurre el milagro de que deja de beber, rehace su vida y hasta vuelve a cantar. Nadie esperaba más que música country y costumbrismo tejano de la américa profunda, y eso es lo que da. Y como a mí me gustan ambas cosas, pues estoy servido (al que no le gusten que se abstenga). Una horita y pico de entretenimiento para antes de ir a la cama.

Bueno, alguna sorpresa agradable sí que tiene: en la última parte sale Ellen Barkin muy jovencita -interpreta a la hija del cantante que dice tener dieciocho años, y eso está muy bien. También se agradece que no haya malos ni puñetazos. En ese sentido hay una escena conmovedora: llegan cinco tiarrones al motel en una furgoneta y cuando todo parece que iban a ser los malos e iba a haber tensión, resulta que son una banda de buenazos que le vienen a pedir consejo musical al prota. Una estrella* sPyCin y una frase para no olvidar: cuando ya sabes que vas a ver una película mediocre, nunca te decepciona.



No recuerdo haber comentado antes ninguna película de BRUCE BERESFORD, director australiano nacido en 1940 que ha hecho más de treinta películas y, seguramente, ninguna buena. Pero bueno está saberlo (para que luego no nos decepcione) y conocerle al menos con una foto: