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viernes, 26 de diciembre de 2025

BUSCANDO A BOBBY FISHER* - 1993 - Steven Zaillian

 


Lo mejor de BUSCANDO A BOBBY FISHER es que me recuerda los dulces días del verano de 1972 cuando viví en Ortigosa de Cameros su victoria en el campeonato del mundo contra el ruso Spassky.

Se ve que el hombre desapareció después de ganar y los americanos buscaban a su sucesor


Me ralló bastante lo de jugar a golpetazos con las fichas y lo de meter a los negros hasta en el ajedrez

Joe Mantegna es un periodista deportivo bastante tontaina


El maestro tiene su toque siniestro en ese mundo de locos, por lo que la madre del chiquillo, que parece una figura de cera, acaba echándolo de casa.

Lo mejor de la peli es la cara del niño

Dicen de la película de Steven Zaillian que fue "aclamada", pero con una*sPycin va que chuta 



miércoles, 25 de marzo de 2015

THE THING CALLED LOVE* - 1993 - PETER BODGANOVICH



La presidente del cine club spycin se ha visto entera la primera temporada de la serie NASHVILLE porque aunque es una macarrada (eso dice ella), da gusto escuchar country. Con la misma justificación programé yo THE THING CALLED LOVE porque en su sinopsis decía que una chica de Nueva York va a Nashville a probar suerte con su guitarra y sus canciones y allí entra en dudas amorosas con dos compañeros de concurso.


Antes de que el autobús que llegue a la terminal de destino ya salen dos de los grandes templos de country en Nashville, THE BLUEBIRD CAFE y el GRANDOLE OPRY, que es como sacar la Pedrera y la Sagrada Famila cuando Woody Allen rodó no sé qué película en Barcelona. Y en cuanto la rubita de la guitarra llega al Bluebird Café, se nos enamora a la primera del guaperas RIVER PHOENIX que va de duro.


Para que haya intriga aparece otro pretendiente guapito con gran sombrero y cara de tonto


y la rubita va y se echa una amiga, Sandra Bullock, que como casi siempre hace de ella de misma y es insufrible.


Con esos mimbres ya puede sonar el mejor country del mundo, que no hay nada que hacer, pero es que ni eso: la banda sonora está hecha con flashes de temas de bar y las pruebas de los aspirantes a un contrato en el Bluebird, así que excepto ver la evolución de las tres canciones de la rubita, poco más.



"La cosa llamada amor"consiste en adivinar con quién de los dos se queda la chica, apuesta en la que no podía fallar la experta presidente del cine club. Aunque para cuando Peter Bodganovich nos lo desvela, ya estaba dormida.


Yo había hecho footing esa tarde y estaba muy cansado, así que tampoco tenía fuerzas para levantarme del sillón e irme a hacer algo mejor, pero como esa justificación me era insuficiente di en pensar que en los años noventa el country debió de estar en horas bajas y que bueno era comprobarlo. Que Peter Bodganovich ha estado casi siempre en horas bajas casi siempre, pero esa no era la cuestión.


Aparte de ver costumbrismo norteamericano, y tener noticias de los desarraigos familiares y amoroso, lo más sorprendente es comprobar que ni con estas películas tan blandengues han conseguido enterrar al country y que bien entrado el siglo XXI, la música country goza de perfecta salud. ¿Cuál es la clave? La presidente del spycin dice que es por las letras de las canciones y seguro que es verdad. En la película se le ve a la rubita todo el rato escribir canciones en un cuaderno. No se le ve ensayar con la guitarra sino escribir letras. Yo no creo que esas letras digan ninguna maravilla pero como dice la dueña del Bluebird Café la clave está luego en cantarlas con sentimiento.

No me digan que todo eso no merece una estrella* spypcin. Pues claro que sí.

lunes, 12 de mayo de 2014

BENNY AND JOON º - 1993 - JEREMIAH S CHECHIK



Película tontísima (cero pelotero spyCIN) que podéis echar a la papelera sin mayor contemplación, pues para eso nos la tragamos nosotros hasta el final, ah ah ah. 



Yo en cuanto veo a alguien pintando ya tuerzo el morro, pero como las casas y los paisajes eran tan bonitos y el hermano que cuida a la hermana con problemas psicológicos (la pintora) era tan majo también... pues que vas y te quedas sentado en el sillón como un tonto. 



Claro que cuando el problema está más o menos dibujado aparece Johnny Deep, no se sabe muy bien si como payaso o como retrasado mental, y la película empieza a desbarrar sin control.


Como Julianne Moore no es ni mucho menos la actriz o el personaje que la pudiera encarrilar, la película se va hundiendo cada vez más en la tonta tontuna tonta y al espectador que se quede en el sillón le van saliendo unas orejas de tonto cada vez más largas.


El culpable de esta memez es este director canadiense con pinta de Fernando Savater llamado JEREMIAH S CHECHICK que seguramente es mucho más tonto y menos payaso de lo que parece. 


Y qué peligro el Johnny Deep y cierto cine norteamericano canadiense... No recuerdo quien nos la recomendó: suerte que ha tenido con mi mala memoria.