No es un blog de cine. Sólo contiene mis anotaciones personales sobre las películas que veo sin mayor pretensión que recordármelas a mí mismo y recomendarlas (o no) a quien lea el blog. Tiene como precedente la sección de cine del spypnic donde se comentaron más de doscientas películas y se creó la sección de DIOSAS SPYP (v. spypblog.blogspot.com)
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domingo, 12 de noviembre de 2017
THE HUSTLER** - 1961 - ROBERT ROSSEN
Nunca me ha gustado el virtuosismo, esa especie de arte del arte. Y en el cine, menos. Yo diría que el lugar del buen arte, está más o menos a mitad de camino entre lo amateur y el virtuosismo. Por eso no me gustó THE HUSTLER. Aunque no me quede otra que darle dos estrellas** sPyP.
El comienzo de la peli es trepidante y te hace pensar en lo mejor. El cóctel entre la ambición, la apuesta y el timo parece perfecta. Pero en la segunda partida de billar ya empieza el dramón:
Y como el simple juego del billar no podría sostener un drama de dos horas, aparece el segundo motivo:
A partir de ahí todo es dar vueltas a lo mismo. Como un violín o un saxofón cuando coge un motivo y le hace mil piruetas. De repente noto como que me entra sueño y que no sé si voy a aguantar toda la peli. Pero los músicos son extraordinarios, y cada pantallazo te abre los ojos: Me encanta su primer socio de correrías, Myron McCormick.
Y la pareja contraria, George C. Scott y Jackie Gleason.
O hasta los tipos de un billar de mala muerte que ponen la nota más negra y cruel:
Piper Laurie tiene algunos momentos felices pero es imposible enamorarse de ella con tanto alcohol por medio. Las relaciones tormentosas de parejas debieron de ponerse también de moda por aquellos años (Taylor y Burton lo llevarían a lo máximo cinco años después en Quién teme a Virginia Wolf ,1966).
De Paul Newman qué les voy a decir. Que ninguna mujer podrá dormirse mientras esté en pantalla. Me encantó este fotograma en que se sienta en la ventana exactamente igual que en una ilustración de Norman Rockwell (habría que saber quién se inspiró en quién)
Robert Rossen no sólo fue el director sino también el guionista de The Hustler. Con un pasado comunista, Rossen vivió años difíciles en la época de la caza de brujas. Su cara y su pose me recuerdan bastante al personaje de Fat Minessota, un virtuoso de las carambolas.
Robert Rossen había ganado ya un Oscar diez años antes con EL POLITICO, película que habrá que ver antes de que se nos olvide. Con The Hustler alcanzó la candidatura pero no la estatuilla. El virtuosismo siempre está bien visto. Incluso viniendo de un hombre tan sospechoso (!).
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lunes, 16 de octubre de 2017
VENCEDORES O VENCIDOS** - 1961 - STANLEY KRAMER
Peliculón de tres horas y dos estrellas **que aún se ve sin pestañear. Tiene un arranque formidable: el del chófer alemán que lleva a juez de Nuremberg en un supercoche descapotable humillando por las calles a los desgraciados peatones o ciclistas que pululan entre las ruinas. La ambientación de la devastación urbana es demoledora. Perfecta. Por lo demás enseguida nos metemos en espacios cerrados para dejar claro que se trata de una película de género judicial, es decir, de juego y espectáculo del logos en el ambiente de una noble sala de un Palacio de Justicia, pero que trasciende el campo del crimen elemental, el crimen humano, para llegar al territorio del crimen político, el crimen ahora llamado contra la Humanidad, en el que las responsabilidades de las personas se diluyen en el cuerpo social. Juzgando algo tan evidente y de tan amplia magnitud no se acaba de entender que en la película se gastaran tantos metros en descender a casos personales y que el juicio se prolongara ocho meses, pero al final ese es el quid de la cuestión, la clave de la Verdad en la Justicia: que es la primera infracción, no tanto a la ley como a la moral, lo que desencadena todo lo demás. Ese descenso a lo personal le viene muy bien a la película, pues rellena la estructura de los protagonistas (el juez, los abogados, el principal acusado, etc)...
...con un reparto de lujo en los secundarios, es decir, los testigos o los ambientales: Montgomery Clift, Judy Garland o Marlene Dietrich.
El nacismo es un tema de reflexión que no cesa. Una realidad a la orden del día en nuestro propio país. Y aunque las calles y pueblos de Cataluña estén cobrando reciente protagonismo en el renacimiento del término con la exhibición de tanta bandera naci-onalista (con triste eco en el resto de España, todo hay que decirlo), el mejor escenario del mundo para pensar sobre la locura colectiva es sin duda el Zeppelinfield de Nuremberg, el lugar por donde pasea el provinciano juez norteamericano: ese modesto hombre medio que una vez más encarna al héroe cinematográfico que mueve las palancas de la moral y del mundo. Ese lugar que encontramos tan abandonado cuando fuimos por primera vez a Nuremberg... (Por cierto, ahora que me acuerdo, creo que no hice reseña de la película de Leni Riefenstahl cuando la vimos entera el pasado invierno/, ayyyy, que flojera la de este año!).
Como no tenía aún puesta al etiqueta de Stanley Kramer en este blog, ahí va su foto. Volveremos pronto a él con su famosa "El mundo está loco, loco, loco".
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